La traducción jurídica trabaja con información extremadamente sensible. Contratos, sentencias, certificados administrativos o expedientes de extranjería contienen datos que pueden influir en decisiones legales o personales de gran importancia. Por eso, la confidencialidad no es un complemento del trabajo del traductor: es su base. Garantizar la protección de datos se ha convertido en un elemento imprescindible para ofrecer un servicio profesional y seguro.

La obligación de proteger los datos en la traducción jurídica

El Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) establece que cualquier profesional que maneje información personal debe aplicar medidas que aseguren su privacidad. La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) recuerda que muchos documentos jurídicos incluyen datos considerados de “alto riesgo”, lo que obliga al traductor a extremar precauciones. Además de las exigencias legales, asociaciones como la FIT y el CIOL subrayan que la confidencialidad es un principio ético fundamental de la profesión.

protección de datos en la traducción jurídica (1)

El valor real del riesgo

La amenaza no es teórica. El informe Cost of a Data Breach 2024 de IBM revela que los sectores jurídicos y profesionales sufren incidentes especialmente costosos, con una media de 4,47 millones de dólares por brecha. En traducción jurídica, el riesgo aumenta cuando se envían archivos sin cifrado, se usan plataformas poco seguras o se introducen documentos reales en sistemas de inteligencia artificial sin protección previa. La Agencia Europea de Ciberseguridad (ENISA) advierte que la combinación de documentos sensibles y prácticas digitales inadecuadas es uno de los principales focos de filtración.

Cómo garantizar la confidencialidad del cliente en el ámbito jurídico

Proteger los datos exige adoptar una metodología de trabajo coherente. El primer paso consiste en asegurar que los documentos se transfieren mediante canales cifrados o entornos que garantizan la protección de extremo a extremo. La AEPD insiste en que cualquier archivo que contenga datos personales debe enviarse por sistemas que aseguren la integridad del contenido y que limiten el acceso a las personas estrictamente necesarias.

Almacenamiento, eliminación y trazabilidad de los documentos

La gestión interna de los archivos es igualmente importante. Los documentos deben guardarse en equipos protegidos, mantenerse solo el tiempo imprescindible y eliminarse de manera segura tras la entrega. Mantener un registro de fechas, accesos y versiones ayuda a reforzar la trazabilidad del proceso. Si se realizan copias de seguridad, deben estar cifradas y almacenadas en sistemas que cumplan certificaciones como ISO/IEC 27001.

Colaboradores, revisores y acuerdos de confidencialidad

Si en la traducción intervienen revisores o colaboradores, la confidencialidad debe extenderse a todos ellos. La American Translators Association (ATA) advierte que la subcontratación sin acuerdos de confidencialidad es uno de los puntos más vulnerables del flujo de trabajo. Por ese motivo, cualquier persona que participe en el proyecto debe firmar compromisos específicos que regulen el tratamiento de los datos y el uso de los documentos.

confidencialidad en traducción (1)

El desafío de la inteligencia artificial

El uso de inteligencia artificial plantea nuevos retos. El European Data Protection Board (EDPB) recomienda no introducir datos personales en plataformas que no garanticen la no retención del contenido, el cifrado y el cumplimiento del RGPD. Para un traductor jurídico, esto significa trabajar solo en entornos que aseguren la privacidad o aplicar procesos de anonimización antes de utilizar herramientas avanzadas.

La confidencialidad en traducción legal como valor añadido

La protección de datos no es únicamente una obligación legal. También es un factor decisivo para muchos clientes. Según el Global Legal Services Market Report 2024, más del 70% de quienes contratan servicios jurídicos consideran la seguridad de los datos un criterio clave para elegir proveedor. Explicar qué protocolos se siguen y cómo se gestionan los documentos refuerza la credibilidad del traductor y lo posiciona como un profesional comprometido con la integridad de cada proyecto.

La confidencialidad en la traducción jurídica no es solo una exigencia normativa, es un principio estructural comparable a los fundamentos del propio derecho. Así como nuestra agencia de traducción jurídica defiende que un sistema jurídico solo funciona cuando su estructura es coherente, y Hart subrayaba la importancia de las reglas que sostienen la práctica jurídica, la seguridad de los datos funciona como la “regla de reconocimiento” del traductor: aquello que legitima su trabajo y lo convierte en un servicio verdaderamente fiable.